Mi amigo Mac Episodio 2: Ya no estoy en Kansas

wizardozVuelvo con la segunda entrega de Mi amigo Mac y lo hago con muchas ganas de compartir con todos vosotros como va mi incursión en el apasionante mundo del Mac.

Si en la primera entrega me centre en contar cuales eran mis motivaciones para adquirir mi MacBook Pro, en esta ocasión quiero centrarme en como las diferencias que existen entre OSX y Windows me han devuelto a mis orígenes en el mundo de la informática, donde todo era nuevo y desconocido.

No tarde mucho en descubrir que poco o nada se parecía mi antiguo portátil al MacBook y no me refiero tan solo al aspecto exterior o las prestaciones del equipo.

Las diferencias que más marcaron mis primeros momentos con el MacBook son las que imponen los sistemas operativos de ambos ordenadores. En el caso del Mac Yosemite en su versión 10.10.2, desde el primer momento me ayudo a que en muy poco tiempo estuviera realizando mis primeras tareas con relativa soltura, además para mi satisfacción según iba personalizando el escritorio del Mac, una notificación me hizo saber que se había detectado un servidor (en concreto mi NAS) y se me invitaba a conectarme a él. El proceso fue rápido en indoloro y en unas cuantas pulsaciones tenia total disponibilidad de los archivos que se encontraban alojados en el NAS.

Hasta aquí mi luna de miel con OSX, pronto me di cuenta cuan lejos me encontraba de Kansas y lo que es más importante y el descubrimiento de que los hábitos de un usuario de Windows desde hace ya ni me acuerdo, iban a poner todo de su parte para “dificultame” mi nueva andadura.

Gestos tan sencillos como ir a realizar un clic derecho en el trackpad para desplegar un menú de acciones tras resalar una palabra o manejarme por el scroll de una página web, con el Mac me obligaban a detenerme y recurrir a amigos o Google para ver que debía hacer. Esto me recordó irremediablemente mis primeros pasos con Windows, exceptuando que en el año 2015 la cantidad de información que tenemos a nuestra disposición y sobre todo la facilidad que tenemos para acceder a ella ayuda a que el aprendizaje sea más rápido y sencillo.

Pero aquí no termina la cosa, aún en el momento de escribir estas lineas, mi aún aventanado cerebro sigue conduciéndome a buscar en la esquina inferior izquierda del escritorio el botón de inicio de Windows, bien sea para buscar un programa, o para apagar el ordenador.

He de reconocer que visto desde mi desconocimiento completo del sistema, OSX me recuerda inequívocamente a iOS. Los ajustes y la manera de mostrar las aplicaciones y demás archivos, es elegante y simple al mimo tiempo y por ello ma parece increíblemente efectiva. Aunque no me cabe la menor duda que bajo esta capa de simpleza y elegancia se mueve en su letargo un sistema operativo poderoso, con opciones que seguramente nunca llegaré a controlar con soltura o quizás ni siquiera llegue a necesitar nunca.

Pero antes de adentrarme en opciones más “avanzadas” sigo soltando lastre, eliminando poco a poco los vicios adquiridos, para ir poco a poco sacando el máximo provecho posible al MacBook.

SantyOky

SantyOky

Madrileño de treinta y pico años y pAppa de dos pequeños campeones. Cacharrero incansable, adicto a las nuevas tecnologías. Me puedes encontrar en twitter como @SantyOky.

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